Posteado por: volovan | septiembre 23, 2008

Reflexioncita

Lo mexicanos estamos tan acostumbrados a utilizar diminutivos que ni nos damos cuentas cuando lo hacemos. Por ejemplo, los argentinos se burlan de nosotros por la palabra ahoritita (no sólo es diminutivo de ahora, es un doble diminutivo). Quizá sea porque somos un país conquistado, o con baja estima, o sepa diosito por qué, pero somos fans de utilizarlos. Todos tenemos una tía Teresita, o Laurita, o Rosita, que siempre pide una tacita de cafecito con una cucharadita de azúcar. Todos conocemos a alguien que le dice a su pareja cosita, chiquita, amorcito, cachito… Todos hemos dicho ahorita, favorcito, cerquita, nochecita… ¿Por qué?, ¿por qué en lugar de diminutivos no utilizamos aumentativos? Estaría increíble. Se imaginan a la tía Rosota que pida un tazón de café con un cucharón de azúcar. O al rezar pedirle a la Virgenzota que te perdone de todos tus errorzotes.

Pero lo que más odio de los diminutivos es cuando los utilizan para camuflar un evidente racismo, o desprecio. Por ejemplo: negrito, indito, viejito, feito, gordito, o el peor, pobrecito. Chale, este último es el colmo, no sólo le dices pobre sino que con el diminutivo agregas el toque de lástima.

En fin, con este post empezaré una campaña en contra de los diminutivos. Si quieres formar parte es muy sencillo, lo único que tienes que hacer es registrarte aquí y después, cada vez que digas un diminutivo tendrás que depositarme 1 peso a la cuenta de HSBC 6230987578. Piénsalo tantito, es por tu bien.

Nota: esa ilustración es el resultado de la imagen de Dios que tenía una amiga, Ale España, cuando era niña. Y todo porque le decían que le rezara a Diosito.

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Responses

  1. Hahaha gran post. Lo de la cuenta no…pobrecillo si crees que alguien te va a depositar algo, pobrecito

  2. Muy cierto. A la vecina, una señora de la tercera edad, se le conoce como “Dona cosita” porque siempre habla con diminutivo. En ocasiones es gracioso.
    “una tacita de cafecito con una cucharadita de azúcar” 100% cierto.

  3. pero “viejito” si esta bien aplicado,no?? cuando uno se va haciendo viejo se va haciendo mas pequeño

  4. ah, los diminutivos.
    Somos muy dados a evitar molestar a los demás, no estoy seguro de que sea un acto de sumisión o de respeto, sino uno de temor a “quedar mal” y recibir represalias por ello.

    Al llamarnos a nosotros mismos “libres” (porque nuestra sociedad ahora lo es más que nunca), el verdadero censor de nuestros actos ya no es un organismo gigantesco, como la iglesia o el gobierno, sino somos nosotros mismos y nuestro reflejo que son las personas que nos rodean.
    Pepe Grillo (detestable personaje que Walt Disney rescata para que acompañe al niño de palo, pues en la novela original, Pinocho lo lanza en la primer oportunidad a la chimenea) es ahora la máxima autoridad moral que trabaja de fiscal, juez y verdugo y es él (a mi parecer, claro) quien se dedica a redondear todas las aristas que pueden ser incómodas.

    La tía Rosa, por ejemplo, como se ha ido desarrollando con el tiempo, la dieta y la genética, ha dejado de parecer una flor para adquirir la silueta de un batracio erguido. La gente siente que el sonido del nombre “Rosa” es fuerte y que puede parecer que recalca su robusta figura (si le dijeran Rosota, hasta un par de bofetadas podrían ser la respuesta) por lo que mejor habrá que suavizar ¿cómo? con un diminutivo. Rosita es en realidad una mujer-sapo sacada de un comic de ciencia ficción de los años 60.

    el diminutivo en las cosas o acciones “un favorcito”, “una tacita”, “unas cubitas” sirve para esconder que está uno haciendo algo vergonzoso ¿por qué pedir un vaso de agua debería apenarnos? ¿por qué decir que la noche anterior uno se tomó unos tragos? quién sabe, pero parece ser que no es correcto y mejor decir que son cosas pequeñas, sin importancia.

    En fin, mi querido Volován, me debato en el lodo como marrano así que no prolongaré mucho más mi discurso. Mi punto es que debemos acabar con los eufemismos (Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante) y decir las cosas tal y como son (claro, tampoco hay que ser groseros)
    Uno de los casos que más me irritan es este término: “personas con capacidades diferentes” ¿qué demonios quiere decir eso? una frase vacía que implica tanta lástima que ni siquiera puede nombrar un mal u otro. Caray, si yo tengo 8 dioptrías de miopía en cada ojo, no tengo capacidades diferentes ¡soy medio ciego! De ahí viene mi propuesta (mal vista en los círculos sociales de los amantes del eufemismo y de quedar bien a toda costa): “personas con incapacidades bien definidas”

    Ahora no sé cómo les dicen a los ancianos, pero la última vez creí escuchar algo así como “personas en la edad adulta de la plenitud total” ¿es posible? sí que lo es y hay que aclarar que éste no es un fenómeno sólo nuestro, pero quizás nos queda bien porque ya hace muchos siglos suavizamos lo que decirmos.

    Un abrazo, carnalito

  5. Volovancito!

    Pues sí, desgraciadamente los diminutivos nos vienen de familia (bueno, ya sé que mi diminutiva estatura es por genética).

    Yo tengo una madre cuyo vocabulario pasa todos los días por el filtro de los diminutivos… lo cual, he llegado a la conclusión, que la hacen sentir una mejor persona: una madre amorosa, tierna, cariñosa, diplomática… aunque aplique los diminutivos a palabras tan poco amables como “pobrecita” (utilizada fielmente para defender a mis hermanas de cualquier cosa, sean o no responsables), “gripita”, “dolorcito” (utilizadas frecuentemente al iniciar el ritual hipocondríaco y el proceso de chantaje sentimental), “cuentita” (cuando le debo algo y me lo va a cobrar con intereses – lo cual también viene de familia), “claudita” (eso es cuando me van a regañar por algo que hice o no hice)…. etc etc

    En fin, qué frieguita con esto de los diminutivos.

  6. El osito con capita esta genial.

  7. Según esto, los diminutivos tienen un contexto de agresividad; en terapia cuando el paciente empieza a hablar en diminutivo es porque se está conteniendo.

    Creo que el problema de usar los superlativos, serían palabras como provinciano. Si señor, se ofenderían.

  8. Jejeje Me encanto la imagen Diosito, sí los Mexicanos usamos los diminutivos tanto que es difícil no hallarlos en una amena conversación…

  9. Si, bueno.. es que los diminutivos es parte del “slang” mexicano, yo no creo que en toodos los casos sea un reflejo de ira reprimida o de un complejo de inferioridad.. es mas bien la forma en la que hablamos.. no es lo mismo decir chaparra.. que chaparrita.. yo soy muy alto.. y se lo digo mucho a mis amigas.. y ps.. no se, para empezar no creo depositar un solo pesito para el volovancito.. Saludos

  10. Me vais a perdonar… pero dedse el otro ladito del charquito… vuestros diminutivos a veces me parecen joyas de socarronería y fina ironía. Y los adoro.
    Otras veces, simples muestras de cariño.

    ¿Naive yo?… puede ser.


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